La mayor preocupación del ser humano no es “darse cuenta…” sino " el miedo a la realidad" .La dificultad no está en despertar, sino en mantenerse alerta. Cada caída es un recuerdo de la distracción, cada error un olvido de uno mismo. Aparecen la debilidad, resistencia de nuestra mente inconsciente y la voluntad que nace del consciente, ambas fuerzas necesarias para el proceso de la transformación.
La enfermedad nace del desamor, el desamor de la confusión, la confusión del engaño, el engaño del dolor y del dolor derivamos a la neurosis…
El pasado persiste a través de nuestra personalidad, negando el principio de eternidad "vivir el aquí y ahora - presente". Para alejarnos hay que dejar de identificarnos con él y trascender más allá de lo que somos, de lo que hemos vivido, de los roles y las mascaras hasta conectar con nuestro verdadero ser. "El marinero se fortalece en mantener su barco a salvo en plena tempestad", el naufragar nos acerca a la esencia. Si somos capaces de mantener la llama del amor por nosotros mismos en los momentos de dolor y sufrimiento, descubriremos la verdadera compasión que florece de nuestro corazón, que no es más que nuestra auténtica sabiduría.
“Dice el maestro al guerrero, cuando lo ve deprimido: Tú no eres el que aparentas en los momentos de tristeza. Eres mucho más que eso. P. Cohelo
Hay que dejar morir esa mente juiciosa, porque vivir no requiere de justificación, simplemente vivir. Todo está en su lugar, cada uno tiene lo que le corresponde, a nadie le falta nada. La seguridad reposa en la quietud.

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